Cada año
cuando estamos ya cansados
de luces, anuncios de juguetes
y perfumes...
Llegan los "heraldos de Dios".

 

Las personas que nos anuncian
el nacimiento de Dios.
Una fiesta que no solo es recordatorio
sino oportunidad para los
corazones que están en búsqueda.

 
 

Nos regalan tiempo de ensayos,
ilusión por cantar esta año uno que sea nuevo.

 

Nos regalan una tarde inolvidable,
de las que se recuerdan cuando,
súbitamente, el día 7 las cosas
vuelven a lo que llamamos
normalidad.
 
 

Y nos dan testimonio
de que lo imprescindible para
sentir a Dios,
es la sencillez, la transparencia,
la familiaridad, la alegría compartida,
y la ilusión.

Oración con Villancicos 2011