"Dejad que los niños se acerquen a mí. Sólo los que son como niños,
podrán comprender y vivir el Reino de los cielos". Mt 19,13-15
El niño que no juega, o tiene una espina clavada en un pie, o la tiene en el
corazón.
Desde esa convicción surge nuestra voluntad de poner nuestro granito
de arena en el crecimiento integral del niño. Poner las condiciones para
que pueda ser eso: un niño.
Somos los brazos que le dotan de creatividad, capacidad de autonomía,
criterios para una ética que comienza a ejercer.
Contribuir, con su familia, al conocimiento de un Dios que lo acompaña
desde el bautismo y cuyo mejor forma de referirnos a Él es como Amor.
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Ama hasta que te duela si te duele es buena señal. (Teresa de Calcuta) |
Miércoles II semana Adviento
Inmaculada Concepción Gn 3,9-15.20 Efesios 2,3-6.11-12 |