En la noche del pasado sábado, 26 de mayo, y a imitación de lo que hicieron los apóstoles en Pentecostés, celebramos en nuestra parroquía la vigilia del dia. Nos unimos unas cuarenta y cinco personas, que compartimos la escucha de la Palabra, cantos y un ratito de oración, en la que pedimos al Espíritu Santo que siga enviando sus dones a la Iglesia, al mundo y a nosotros según nuestra necesidad. Ojalá que el año próximo seamos muchos más, pues eso sería señal de que en nuestra vida de fé se hace más necesaria la oración para hablar con el Padre, y también que nos sentimos más parte de nuestra comunidad parroquial a la hora de orar y celebrar.